
En Isidro Miranda Casa Central está germinando un semillero. El espacio destinado a los artistas jóvenes y a las obras de carácter experimental, por caso instalaciones, videos y objetos tendrán lugar, a lo largo de 2008 en El Semillero
La primera muestra, que abrirá el 15 de noviembre próximo, en Estados Unidos 726, será “El jardín de las delicias”. Se trata de una instalación coproducida por Nicolás Novali y Florencia Almirón. En El Jardín de las Delicias las figuras múltiples que saturan son signos de transformaciones fantásticas, de operaciones metamórficas. La metamorfosis esencial que trae la obra no es la de cada figura particular transformada, sino la transmutación del espacio mismo de la representación.
El primer efecto de la imagen selvática de los jardines es la percepción de lo universal y múltiple concentrado en un espacio pequeño y estrecho. En su lógica de el exceso y saturación, la obra, en su materialidad, devienen lugar numinoso, la realidad se hace presente como radiación de fuerzas fantásticas.
La riqueza selvática puede ser descompuesta en miles de detalles que potencian su presencia al ser ampliados. Cada figura o lugar particular de la obra son como posibles hojas que brotan de una rica vegetación frondosa.
El vértigo del exceso de las muchas y sorprendentes figuras suspende o relega a un segundo plano toda interpretación intelectual, o el mero goce o estremecimiento visual. Al igual que en las pinturas del el Bosco no se representa ya el Jucio Final, sino que éste aparece y es en la imagen, es presencia. El Jardín de las Delicias no es representación de algo situado en un lugar ausente, sino que se hacen presentes en el espacio actual saturado de formas, de objetos de fantasía que construyen una imagen de identidad ■
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